#lejosperocercanos

La comunicación en tiempos de dificultad

Numéro 3

Queridos amigos, este es el tercer número que les proponemos para compartir la fraternidad y la oración en este momento que estamos atravesando.

Les informamos que la presente comunicación que les enviamos, especial para este período, sustituye al habitual Newsletter, que por lo tanto no será publicado.

¡Le deseamos una lectura fructífera!

Equipo Responsable Internacional

Editorial

Clarita & Edgardo BERNAL

Pareja Responsable Internacional

“TIENDE TU MANO AL POBRE”

Querida familia de los Equipos de Nuestra Señora,

Este boletín extraordinario, #lejosperocercanos, nació con la idea de tener una presencia cercana de acompañamiento, información y animación entre el ERI y el Colegio Internacional y hoy se ha convertido en un medio de acompañamiento para todo el Movimiento, gracias a la divulgación que ustedes le han brindado en sus Súper Regiones, de manera que ya no nos dirigimos a la familia del Colegio Internacional, sino a la gran familia de todo el Movimiento.

En estos tiempos de dificultad, el aislamiento vivido, entre muchas lecciones que nos ha dejado, nos puso de presente cuan necesitados estamos del apoyo de nuestras comunidades, sean familiares, laborales, de iglesia o como en nuestro caso comunidades de fe como lo son los EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA. Esta “necesidad” en tiempos normales, quizás puede pasar un poco desapercibida pues no es atrevido decir que, desde nuestra condición humana, solemos desear lo que no tenemos y damos por descontado que lo que tenemos estará para siempre con nosotros, razón por la que no le brindamos su justo lugar en la vida. Lo anterior, no lo decimos a manera de reproche sino como una invitación a no perder jamás el sentido de admiración y de gratitud por las bendiciones que a diario recibimos, por normales que nos puedan parecer.

El escritor británico Daniel Defoe resumía esta, casi que innata, condición humana, con una frase dura, pero muy real: “Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos es producto de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos”.

El análisis psicológico de esta característica de nuestra imperfecta humanidad concluye que el hombre, al concentrar su vida en las privaciones y en el anhelo de poseer lo que no se tiene, pasa por alto lo que posee y solo vuelve su mirada, cambiando toda su percepción ante la pérdida de lo que inconscientemente disfrutaba.

Todos hemos perdido algo en estos tiempos, y probablemente lo estamos extrañando y valorando con mas conciencia que cuando lo teníamos. Las necesidades materiales y espirituales se han hecho, hoy mas que nunca, mas evidentes y al igual que el virus que nos atacó, no hacen distinción de condición social, cultural, económica, pues todos en mayor o menor grado somos vulnerables y estamos necesitados de la solidaridad y la sensibilidad de quienes nos rodean.

El Papa Francisco, con su siempre certera agudeza para llegar a nuestros corazones, dice que “Uno no improvisa instrumentos de misericordia. Es necesario un entrenamiento cotidiano, que proceda de la conciencia de lo mucho que necesitamos, nosotros los primeros, de una mano tendida hacia nosotros.”

A propósito de esta llamada a ser más sensibles y conscientes en este tiempo en que “ Comenzamos el camino de la post-pandemia” como lo dice nuestro amigo y consiliario el Padre Ricardo en este mismo número, hoy leímos un texto absolutamente pertinente e inspirador: Se trata del mensaje que el Santo Padre Francisco a escrito para la IV JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES convocada para el próximo 15 de noviembre, desarrollado alrededor del versículo 32 del capítulo 7 del libro del Eclesiástico, que dice “Tiende tu mano al pobre”

Nos hemos tomado la libertad, para concluir la introducción a este número, de extractar estos apartes de los numerales 7 y 8 de este maravilloso documento, no sin antes invitarlos a que se brinden el regalo de leerlo en su totalidad, ojalá comentándolo e interiorizándolo con sus compañeros de equipo:

“7 [..]Este momento que estamos viviendo ha puesto en crisis muchas certezas. Nos sentimos más

pobres y débiles porque hemos experimentado el sentido del límite y la restricción de la libertad.

La pérdida de trabajo, de los afectos más queridos y la falta de las relaciones interpersonales habituales han abierto de golpe horizontes que ya no estábamos acostumbrados a observar.

Nuestras riquezas espirituales y materiales fueron puestas en tela de juicio y descubrimos que teníamos miedo. Encerrados en el silencio de nuestros hogares, redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial. Hemos madurado la exigencia de una nueva fraternidad, capaz de ayuda recíproca y estima mutua. Este es un tiempo favorable para «volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo [...]. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad [...].

8. “Tiende la mano al pobre” es, por lo tanto, una invitación a la responsabilidad y un compromiso directo de todos aquellos que se sienten parte del mismo destino.”

Queridos amigos: Nuestra Madre María es un modelo de servicio, de sensibilidad y de misericordia. Pidámosle que, como patrona del Movimiento, nos inspire y nos ayude a identificar y tender la mano en todas las situaciones de pobreza, materiales y espirituales de todos aquellos que con nosotros comparten esta casa y destino común.

Que así sea,



Comenzamos el camino de la post-pandemia hacia una nueva normalidad

Padre Ricardo Londoño - CS Internacional

Muy queridos miembros de los ENS:

Han sido unos meses de incertidumbre, dudas, prevenciones, preocupaciones, angustias.

Hemos vivido inmersos en la realidad virtual, hemos transformado nuestros hábitos y costumbres con respecto a las celebraciones sacramentales, hemos experimentado una relativa participación en ceremonias y encuentros sin presencia física en los espacios. En muchos lugares, aún no se puede acudir a las iglesias y, en otros, la posibilidad está restringida y se precisan turnos, distancias y poquísimo contacto físico con las demás personas.

Han cambiado, definitivamente, muchas de nuestras actividades ordinarias y la “normalidad” tendremos que irla construyendo.

Para nuestra vida espiritual, para nuestra participación eucarística, para todo lo que, a lo largo de nuestras vidas, estábamos habituados a hacer y vivir, se requiere ahora algo nuevo, algo distinto, algo transformado.

Es posible que en el transcurrir de los días, semanas y meses de cuarentena, de encerramiento, de prevención y corresponsabilidad, hayamos podido plantearnos con mucha seriedad y serenidad cuál es, verdaderamente, la esencia de nuestra vida cristiana y de nuestra espiritualidad. Hemos debido cambiar paradigmas y algunas convicciones; hemos tenido que revisar nuestras creencias y afirmaciones; hemos podido, igualmente, encontrar nuevos caminos y formas de vivir.

Ahora, poco a poco, se va abriendo la posibilidad de retornar a los edificios de culto y celebración. Se abandonan un poco las pantallas para mirar cara a cara a los hermanos e intercambiar algunas palabras, gestos y sonrisas. Con temor, con prevención, pero, con una inmensa alegría.

¿Qué ha sucedido en nuestro interior? ¿Qué ha cambiado en nuestra relación con Dios, con los demás, con la Casa Común?

Miremos nuestra espiritualidad y nuestra vivencia eucarística. ¿Qué nos ha aportado la virtualidad en la oración, en el encuentro, en el diálogo, en el compromiso? ¿Creemos estar saliendo del confinamiento con nuevas herramientas, nuevos desafíos, nuevas miradas? ¿Hay en nosotros la disponibilidad para un compromiso responsable con los sufrientes, los abandonados a la vera del camino, los que imploran misericordia o los que, sin expresarlo, están sedientos de compasión?

Volver a la comunión eucarística es reconocer el Cuerpo de Cristo en el cuerpo sufriente de los hermanos. Volver a los templos y lugares habituales de culto es reencontrar en los espacios, invitaciones al cuidado de la creación puesta en nuestras manos administradoras. Reencontrarnos físicamente con los seres queridos es volver a mirar la precariedad de la existencia y la fragilidad de lo que somos y, por supuesto, aprovechar la nueva oportunidad de seguir caminando. ¿Cómo? ¿De qué manera? He aquí un reto que nos interpela y nos llama.

Pidamos a Dios la capacidad de no ser inferiores a nuestra vocación y nuestro destino.


VIVIENDO NUESTRA FE CON TODA LA IGLESIA

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

"¡Yes to Life! Hacerse cargo del precioso don de la vida en la fragilidad"

P. Alexandre Awi Mello, I. Sch. , Secretario , Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

En este boletín, uniéndonos a las iniciativas de la Santa Sede a través del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, estamos divulgando este libro, que es "free download", resultado del Congreso Internacional "¡Yes to Life! Hacerse cargo del precioso don de la vida en la fragilidad", celebrada en el Vaticano del 23 al 25 de mayo de 2019, y a la que asistieron parejas que representaban a los Equipos de Nuestra Señora.

El libro se puede encontrar en la siguiente dirección de correo electrónico: https://www.vaticannews.va/it/lev.html


Ante la difusión de la “cultura del descarte” cuando en el seno de una mujer se anuncia un bebé afectado por alguna anomalía o discapacidad, ¿cómo ayudar en el ámbito médico, pastoral y espiritual a la familia para acoger a su propio hijo? ¿Cómo lograr que la que parece una experiencia de sufrimiento y de enfermedad, pueda convertirse en una experiencia de amor paterno fecundo para la familia y para quienes la atienden?

En el esfuerzo de dar algunas respuestas a estas preguntas, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, entre el 23 y el 25 de mayo de 2019, realizó en el Vaticano el Congreso internacional “!Yes to Life! Hacerse cargo del precioso don de la vida en la fragilidad”.

El Congreso fue organizado, por un lado, con la colaboración de la Fundación “Il Cuore in una Goccia” ONLUS (“El Corazón en una Gota”, fundación sin fines de lucro), que por muchos años se esfuerza por acoger, en su nacimiento, a bebés en condiciones de extrema fragilidad, creando redes de solidaridad entre profesionales sanitarios y familias; además con el generoso apoyo de la Fundación de los Caballeros de Colón.

La iniciativa ofreció un momento intenso de formación e información científica y pastoral, para el acompañamiento de los matrimonios y de las familias que viven la experiencia del nacimiento de un hijo afectado por patologías congénitas, presentando claras y concretas alternativas al aborto. Un verdadero y propio “himno a la vida”, como fue definido por la prensa internacional, que confrontó a médicos y expertos en el campo de los cuidados perinatales y de la psicología familiar, obispos, sacerdotes, agentes de pastoral y asociaciones que trabajan en el campo de la promoción de la vida, para favorecer el nacimiento de “redes” entre comunidad científica, sociedad civil y realidades eclesiales.

Así se desarrolló un diálogo fecundo a partir de un modelo del cuidado de la vida naciente, fundado sobre bases científicas rigurosas, pero al mismo tiempo cristianamente inspirado. Frente al rápido desarrollo de las técnicas de diagnóstico prenatal, el diagnóstico siempre más precoz de las patologías congénitas, no puede ser utilizado como instrumento de selección eugenésica, y no solamente por razones éticas, sino también clínicas: la ciencia perinatal ofrece hoy esperanzas impensables hasta hace pocos años, aún cuando estas esperanzas fueran prácticamente nulas; los procedimientos de comfort care perinatal ofrecen a la familia poder emprender un itinerario de aceptación de la vida naciente, humano, espiritualmente rico y lleno de significado, capaz de aliviar el dolor y el sufrimiento, y de regenerarlos en una experiencia de amor.

El presente volumen reúne las principales intervenciones presentadas por los relatores, los testimonios de las familias que han vivido la experiencia de la terapia perinatal para sus hijos, así como el texto del discurso que pronunció el Papa Francisco durante la audiencia concedida a los participantes al concluir el evento.

Con “Yes to Life”, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha propuesto, por primera vez desde su institución, una iniciativa de carácter mundial para la promoción de la pastoral de la vida, que contó con la participación de más de 400 personas de 70 Países diferentes, y que está encontrando respuesta en numerosas iniciativas formativas e informativas, sea de carácter científico como pastoral, sobre el tema del cuidado perinatal y del acompañamiento de las familias.

Confiamos, por lo tanto, a María Santísima, Madre de la Familia, los frutos de este trabajo, con la esperanza que, con el presente volumen, la constante difusión de los contenidos del Congreso pueda dar ulterior impulso a la realización de aquellos, que el Santo Padre ha definido, “espacios, lugares y ‘redes de amor’, a los cuales los matrimonios puedan dirigirse” en cualquier parte del mundo cuando están en dificultad, ya que “el aborto no es jamás la respuesta que las mujeres y las familias buscan”. Es entonces en esta dirección, que la Iglesia pretende acompañar y orientar a los papás puestos a prueba por un diagnóstico desfavorable, para sostenerlos en el decir “Sí” a la vida, también cuando esta es frágil y sufre.


PLATAFORMA DE FORMACIÓN CRISTIANA

Testimonios de su utilidad

En la Guía de los Equipos de Nuestra Señora, versión 2018, punto 7.3.2.2 - Formación permanente, podemos ver que el Movimiento pone a disposición de todos los equipistas, a través de Internet, una plataforma de formación cristiana a distancia, con "albergues" (cursos) que abordan diversos temas importantes para la formación catequética.

Al abrir la Plataforma en el enlace https://endfc.equipes-notre-dame.com/index-es.html, podemos verificar que esta plataforma virtual ha desarrollado contenidos de formación cristiana básica para profundizar y actualizar los conocimientos cristianos y teológicos de los equipistas interesados.

Los contenidos se basan en el supuesto de que nosotros, equipistas, necesitamos buscar una fe doctrinalmente sólida y fundada, que sea existencialmente motivadora y tenga un significado auténtico para nuestra vida personal, conyugal, familiar, social y eclesial.

Una de las grandes preocupaciones y objetivos del padre Caffarel en sus diferentes editoriales y cartas mensuales era formar parejas verdaderamente cristianas. Para él, los Equipos de Nuestra Señora son escuelas de vida cristiana, un lugar de formación y de profundización de la vida cristiana en pareja, en familia, en pequeñas comunidades. El punto de partida de esta profundización es la Palabra de Dios (Biblia), la Tradición y el Magisterio de la Iglesia como fuentes de fe.

En este sentido, se ofrecen varios temas de formación permanente dentro del Movimiento, EN FORMA VIRTUAL, tales como: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Cristología, Eclesiología, Sacramentos, Liturgia, Espiritualidad, Moral.

No es, por lo tanto, una alternativa presencial para la formación, como hemos estado acostumbrados hasta ahora en los Equipos de Nuestra Señora.

Como podemos ver, todos los cursos ofrecidos en esta Plataforma son absolutamente gratuitos. Tanto los equipistas como los que no lo son pueden acceder a ellos. No se necesita un nombre de usuario y una contraseña para entrar y acceder a los cursos o albergues.

Los cursos (albergues), en formato PDF, estarán disponibles por un período indefinido en el sitio web de los Equipos, hasta que se realice la necesidad de una revisión o actualización.

No hay fecha de inicio ni de fin del estudio, y la lectura del material disponible en cada curso o albergue. No hay días fijos para el acceso al material, ni horarios. Cada interesado organiza su estudio o lectura como le parezca. Los cursos no tienen maestros ni tutores. Tampoco hay grupos cerrados para llevar a cabo estos estudios o lecturas.

En general, hay una indicación de textos complementarios para la lectura en cada curso.

Objetivo de esta Plataforma: no se trata de buscar formación académica de estos cursos, y mucho menos de obtener un título académico. Es simplemente una nueva ayuda para la pareja que tiene este interés, no para "llenar sus cabezas con nuevos conocimientos", sino para ayudarles a crecer en su fe, para iluminar su vida cristiana desde el Evangelio, para fortalecer su identidad cristiana.

Se utiliza la pedagogía del camino de Emaús, proponiendo así "un peregrinaje en pareja con Jesús resucitado". Esta pedagogía representa el itinerario catequético de la madurez cristiana, el encuentro con el Señor, la escucha de la Palabra, el compartir el Pan y la misión.

A continuación, se presentan algunos testimonios de equipistas que ya han tomado uno o más cursos disponibles en esta Plataforma.

TESTIMONIO #1

Somos equipistas desde hace 12 años.

Los ENS han sido para nosotros la escuela donde hemos descubierto la maravilla de caminar hacia la Santidad y hemos reforzado tanto nuestro amor a Jesucristo como su presencia en nuestro hogar.

Por este motivo, cuando empezamos a explorar el contenido de la Plataforma de Formación Cristiana encontramos un tesoro que nos ha ayudado a ampliar nuestro conocimiento en temas diversos: Liturgia, Nuevo Testamento, Cristología, Antiguo Testamento, etc.

Algo que nos agradó mucho es que los documentos son escritos en un lenguaje sencillo. Aunque estos son temas que todo cristiano debería conocerlos, nos dimos cuenta de que teníamos muchos vacíos en nuestra formación cristiana.

Por eso fueron para nosotros de mucha ayuda y los vemos muy útiles al ser desarrollados de una manera que ofrece un fácil entendimiento.

¡Recomendamos a todas las parejas que no hayan leído estos documentos a que se animen a hacerlo!

Alexandra y Jose Leon

Región Canadá

TESTIMONIO #2

La historia y el origen de los sacramentos se presentan al principio del curso "Sacramentos de la Iglesia Católica". Entenderlos mejor, como obra del Espíritu Santo en nombre de Jesús, nos hace vivirlos y valorarlos como un medio para revelar el rostro de Dios.

De "mesa en mesa", se nos invita a comprometernos y a ser mejores desde la oración y la formación cristiana, dejando que el Espíritu Santo nos guíe. Impregnado de preguntas provocadoras, el estudio de los Sacramentos continúa con una gran cantidad de información y aclaraciones sobre los ritos y símbolos como manifestación y gracia de Dios en nuestra vida personal, como pareja y como familia.

El Sacramento del Matrimonio se nos presenta con gran delicadeza en medio de los demás, subrayando que es precisamente "la realidad sacramental que nace en el misterio mismo del hombre para conducirlo al misterio de Dios".

El Albergue de los Sacramentos, de manera didáctica, eficaz y placentera, nos ofrece el conocimiento de la Iglesia y su riqueza para una fe más coherente y madura. Después de todo, el camino es conocer y poner en práctica lo que Dios espera de nosotros, ¡para que se den más frutos!

Llenos de la alegría que viene de Dios, agradecemos a los Equipos de Nuestra Señora por hacer disponible la Plataforma de Formación Cristiana. ¡Lo recomendamos!

Simone y Carlúcio Coelho

Equipo 46 - Sector A

PR de la Región Brasilia IV

TESTIMONIO #3

Después del arduo trabajo del Equipo Satélite de Formación Cristiana, convocado por el ERI en el periodo de 2013-2018, en donde se construyó una plataforma de formación con una pedagogía guiada por el pasaje de los discípulos de Emaús (Lucas 24,13-25), el reto fue lograr que los equipistas conocieran los diversos albergues o cursos, e se motivaran y se apropiaran de los diferentes contenidos allí presentados.

Para hacer frente a este reto, la Región Colombia Centro desarrolló como estrategia incluir en el Colegio de 2019, un taller de conocimiento práctico del Plan y de la plataforma de formación cristiana. Las parejas responsables de cada sector interactuaron con la herramienta, entrando a los albergues y a las mesas de estudio; el entusiasmo por seguir profundizando fue muy grande y así se replicó este taller en los sectores para darlo a conocer a los equipos de base.

Como estrategia complementaria para dar apoyo a las parejas en su recorrido de formación, se realizó en julio de 2019 un encuentro en la ciudad de Bogotá, con 70 parejas interesadas en profundizar, aclarar y ampliar los contenidos de los albergues de Antiguo Testamento, Liturgia, Espiritualidad y Cristología, con posteriores encuentros virtuales con algunos consiliarios y parejas que aceptaron servir como tutores de estos albergues por su formación en estos temas.

Otras regiones de Colombia han desarrollado esta misma estrategia y celebran que el plan de formación cristiana este hoy albergado en la página oficial del ERI, esperando retomar el camino, recorriendo cada uno de los ocho albergues como aquellos discípulos Cleofás y María que invitaron a Jesús a su casa y en el compartir descubrieron que es el mismo Jesús resucitado quien nos acompaña en la profundización de los fundamentos de nuestra fe y compromiso cristiano.

Región Colombia Centro



TESTIMONIOS

TESTIMONIO:P. Josep Buades Fuster SJ. - Consiliario de la Súper Región de España

Mi sacerdocio en tiempos de confinamiento

El primero de marzo poníamos fin al encuentro de zona euroafricana: una intensa experiencia de comunión del movimiento. El domingo 8 de marzo participé como invitado en un encuentro de la región de Andalucía Occidental y Canaria: de nuevo, otro momento de comunión. Conforme transcurría la primera quincena de marzo crecía la alarma e íbamos adaptando todo al minuto. Aún celebraba públicamente la eucaristía, pero ya con cautelas para minimizar las posibilidades de contagio. El gobierno de España declaró el estado de alarma el sábado 14, que conllevó el cierre de las fronteras y un severo confinamiento. Todo cambió.

Soy jesuita. En la Compañía de Jesús concebimos nuestra vida de comunidad ad dispersionem, primando la actividad apostólica dondequiera que seamos llamados. De repente, empezamos a vivir una vida más bien monástica, parecida a la que habíamos experimentado en el noviciado. Aumentaron los ejercicios de oración comunitaria que marcaban el ritmo de la jornada. Las reuniones de comunidad para deliberar qué hacer en circunstancias tan cambiantes fueron más frecuentes. En vez de usar la capilla doméstica, celebrábamos en el presbiterio de la iglesia grande: daba vértigo contemplar la nave vacía, por más que tuviéramos a nuestros feligreses presentes en espíritu.

La misión principal que me ha sido confiada está en el Servicio Jesuita a Migrantes. Alenté a mis compañeros de trabajo a incrementar la atención telefónica a inmigrantes: para proporcionar les asesoramiento jurídico, derivarlos a los servicios sociales cuando tenían necesidad de alimentos o de ayudas sociales, confortarlos humanamente y derivarlos a psicólogos en algún caso de experiencia más traumática. He podido realizar sin problemas mi propio trabajo de investigación y publicación, de incidencia en las políticas migratorias. Hubo más tiempo para la reflexión, edición, publicación, o para colaborar con los medios de comunicación.

Otra misión importante es el acompañamiento pastoral a los Equipos de Nuestra Señora y a la Comunidad de Vida Cristiana. La videoconferencia se convirtió en el principal canal de comunicación. Las puestas en común se volvían más intensas: a veces por el dolor de no poder acompañar a familiares en la enfermedad y en el tránsito hacia la Casa del Padre, más frecuentemente por las dificultades experimentadas en el teletrabajo (especialmente entre los profesores), por mil y una formas de estrés que refluían en la vida familiar y espiritual.

El quinto mandamiento trastocó el culto público, haciendo florecer propuestas de oración y celebración por vía telemática. Recuerdo las eucaristías transmitidas por el Padre Ricardo Londoño como un signo potente de comunión dentro del movimiento. Por eso, cuando los responsables de la súper región de España decidieron que varios consiliarios tomaríamos el relevo durante el tiempo pascual, me presté gustoso. No es fácil presidir la eucaristía fijando la vista en una cámara, no oyendo respuesta alguna… Salvo por la fe en que el Señor nos reúne en un solo Cuerpo.

El confinamiento es costoso: incluso dentro de un complejo espacioso donde se encuentran mi comunidad y varias obras apostólicas. Cuando pude salir a correr por la ciudad me pareció un lujo. Cuando se restableció el culto público con medidas de prevención estricta, fui feliz de presidir la eucaristía en una comunidad tangible, fuera en nuestra iglesia o en la basílica de Jesús del Gran Poder. Cada semana se apreciaban cambios en la ciudad: más viandantes, más comercios abiertos… Queda grabado en la memoria el gozo un poco torpe de celebrar las primeras reuniones de equipo presenciales, o el colegio súper regional semipresencial. Pero también quedan las cicatrices de la pandemia: testimonios de personas, familias, empresas… que lo han perdido todo. Será preciso acompañar la reconstrucción.

Toda situación de crisis deja alguna cicatriz y el poso de un aprendizaje. Es tiempo de mirar la realidad de cara, con atención a las heridas que sanar. De fondo, es tiempo de contemplar cómo se abre paso la vida a través del más mínimo resquicio, y de cultivar la esperanza con lucidez.

Me gustaría finalizar estas consideraciones con dos imágenes que subí a las redes sociales durante este tiempo, y que reflejan lo que vivo por dentro:

Oh cruz fiel. La Semana Santa coincidió con los días de mayor mortandad en España. La mirada se me iba a cualquier resquicio por donde aflorara la vida. Junto a la ventana del servicio de caballeros del Centro Arrupe, alguien dejó un brote de higuera en un tarro de vidrio: y brotó. Aquella imagen insospechada me condujo hacia la contemplación de la cruz como el Árbol de la Vida. La fotografié en blanco y negro, acentuando el valor dramático de la entrega de nuestro Señor.

El Señor: el que era, el que es, el que viene. Ven, Señor Jesús: Maranatá. Celebrar la eucaristía en tiempo pascual bajo la imagen de Jesús del Gran Poder ayuda a recordar que el Crucificado es el Resucitado. Solo mirando de cara sus santísimas llagas en Él y en todos sus hermanos y hermanas puedo alimentar la esperanza.

TESTIMONIO:Fr. Augusto Garcia, PSS, Consiliário Espiritual Región Canada

Es importante describir desde que experiencia sacerdotal escribo este testimonio.

Mi ministerio sacerdotal se desenvuelve en tres espacios de relaciones: en el seminario St. Joseph de la Arquidiócesis de Edmonton como miembro del equipo de formadores; como párroco en la parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe que asiste a la población hispana y como consiliario de los ENS en Edmonton y en la Región de Canadá.

El 15 de marzo las autoridades sanitarias ordenaron el cierre de los templos y la reunión de grupos solo hasta 10 personas. Ante esta situación inesperada e inédita, mi primera pregunta fue como mantener ahora estas relaciones. Es decir, como ser formador sin seminaristas en el seminario; como ser párroco sin el encuentro con las personas y familias en la misa dominical; como ser consiliario sin la reunión habitual de los equipos.

Muchas preguntas y muchos “miedos”. Pero la pregunta central ha sido: “Que nos quiere ensenar el Señor con esta pandemia?”

Recordé entonces la invitación que nos hizo el Concilio Vaticano II “a discernir los signos de los tiempos”. Sin tener aun una idea muy precisa, quisiera compartir mi experiencia a partir de lo llamaría: “algunos signos de este tiempo”, que he vivido en medio de esta pandemia.

El primero fue el acto realizado por el Papa Francisco, el 27 de marzo en la Plaza de San Pedro. En ese “silencio” que ensordecía y ese “vacío desolador” que paralizaba, fue impactante su presencia, la fuerza de sus palabras y su imagen caminando solitario hacia el Crucificado. En esa tarde, la pregunta de Jesús a sus discípulos: ¿Porque tenéis miedo? ¿Aun no tenéis fe? repetida por el santo Padre como Palabra que nos interpela en este momento histórico, me aseguro la necesidad urgente de confirmar mi fe en Dios que como Padre misericordioso cuida de cada uno de nosotros. En medio mi “miedo” y de la pregunta cómo mantener las relaciones con las personas, familias y equipos en el “aislamiento”, escuche la invitación a fortalecer primero mi relación con Dios como la razón y fuente de toda relación en mi ministerio sacerdotal.

El segundo signo vino del contexto litúrgico y espiritual. Aquí la pandemia nos invadió en la Cuaresma. Era como si Dios nos llamara con toda la urgencia de su amor a la conversión. El santo Padre sintezo muy bien el sentimiento que como cristianos nos repetimos al reflexionar sobre lo que estamos viviendo: “tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”. Celebramos la Semana Santa a puerta cerrada. Invite las familias para el lavatorio de los pies el Jueves Santo; para el viacrucis “online” invite las familias a grabar un video con cada una de las estaciones; igualmente para el Sábado Santo todos con sus candelas en la celebración en familia. Fue una semana Santa que lleno cada hogar de paz, de esperanza y alegría en el Señor Resucitado.

Aquí encuentro el tercer signo: “la familia, Iglesia doméstica” ha dejado de ser retorica para ser una realidad. Me había preguntado cómo llegar a la familia para que viva su vocación de Iglesia doméstica. Pero todo sucedió de una manera natural. Al cerrarse los templos, se abrieron las pequeñas comunidades en las casas. Cada familia, como Iglesia domestica celebra la Eucaristía dominical “online”, escucha la Palabra de Dios y reza unida. Esta realidad tiene que interpelarnos. La Iglesia Jerárquica no puede perder este momento para una nueva evangelización de la familia como pequeña Iglesia. Una catequesis que les ayude a valorar también de una forma nueva el sentido de la vida sacramental y su pertenecía a la comunidad eclesial.

Por último, el signo que me experimento en los ENS. La pandemia nos dejó ver que tan habituados estábamos a lo acostumbrado, a lo que aprendimos y que difícil romper nuestros esquemas mentales. Las parejas jóvenes jugaron un papel desafiante y nos ensenaron a fortalecer su comunión y a animarse en la esperanza en estos tiempos difíciles con las reuniones formales e informales virtuales. Todas las parejas han manifestado en las reuniones de equipo lo importante que ha sido para ellas pertenecer a los ENS y la práctica de los PCE para sobrellevar las angustias e incertidumbres que trajo esta pandemia. A ejemplo del Padre Caffarel, que, ante las angustias vividas por la guerra, invitaba las primeras parejas a no perder el entusiasmo y a fortalecer la vida de oración, también este ha sido mi llamado a todas las parejas equipistas. La forma como los ENS han enfrentado este momento de “aislamiento”, fortaleciendo su dimensión celebrativa eclesial y la ayuda mutua, me conduce a pensar que Dios quiere un nuevo modelo de Iglesia y que los ENS son ya una respuesta a su voluntad.

Tenemos que seguir reflexionado sobre lo que Dios quiere ensenarnos a partir de este momento que ha tocado a todos, pero como comunidad eclesial que vive en cada realidad. Porque, si algo debemos descubrir, como dice el papa Francisco, es que “En esta barca, estamos todos… que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”.


¿QUÉ ESTÁ HACIENDO EL ERI?

Dora & João SOUSA

Pareja responsable de la Comunicación

¡El mundo nunca se detiene! La vida siempre está respirando, aún en las incertidumbres de los tiempos. Incluso cuando la televisión nos muestra imágenes que nunca imaginamos que veríamos, como aquella en la que el Santo Padre subió a la Plaza de San Pedro completamente solo; o los reportajes de los restaurantes, monumentos e iglesias cerrados en todo el mundo; o las terminales de los grandes aeropuertos internacionales totalmente vacías.

Aun así, el mundo no se detuvo. El Ser Humano, con las capacidades que Dios le dio, reinventó la forma y el contenido de estar en el mundo en aquellos días en que todo estaría básicamente detenido..

Y nosotros, Equipos de Nuestra Señora, que sabemos que nuestras vidas están en manos de Dios, permanecemos con el corazón en alto y los pies en la tierra, siguiendo la onda digital que invadió el planeta, y que salvó reuniones, misas, encuentros, conferencias, trabajos, clases, compras y mucho más.

La imposibilidad de reunirse a mediados de marzo en la ciudad de Lomé (Togo), como estaba previsto, y estando cada uno en su casa, las parejas del ERI y su Consiliario Espiritual decidieron hacer una primera reunión por Internet. Qué alegría estar juntos en tiempo real, orar, conversar, mirarse los unos a los otros, compartir el estado en que se encontraba cada país. "¡Lejos pero cercanos!"

Fue en esta primera reunión virtual del ERI cuando apareció el desafío: ¿y si el P. Ricardo celebrara una misa vía Facebook, a la que todos los que quisieran pudieran unirse, para que juntos pudiéramos pedirle al Señor por los Equipos de Nuestra Señora en estos tiempos difíciles?

¡Y así fue! El Padre Ricardo Londoño, directamente desde su confinamiento en Bogotá, celebró la Eucaristía el 21 de marzo, y a él se unieron no sólo las 8 parejas del ERI, sino cientos y cientos de miembros de los Equipos de todas las SR y RR, que dejaron en el Facebook internacional más de 2.000 comentarios, para un total de 16.000 visitas.

Fue sin duda un gran signo de vitalidad, unidad y armonía entre los miembros de los Equipos repartidos por todo el mundo. Era el mundo reinventándose a sí mismo con el Espíritu Santo siempre inspirando y renovando.

Después de esta, otras celebraciones eucarísticas, vía internet, siguieron durante varios domingos consecutivos, desde Bogotá, mientras que las Iglesias de todo el mundo continuaban con las puertas cerradas.

También llegó la noticia que en otros lugares los Consiliarios Espirituales celebraban misas que reunían a muchos cientos de miembros de los Equipos de Nuestra Señora, como ocurrió en la SR Brasil, o en aquellas celebradas en inglés para los países pertenecientes a la Zona Eurasia.

También se han realizado reuniones de los Equipos de Base por todos los lugares, aprovechando las nuevas tecnologías al servicio de la humanidad. También han llegado noticias de las muchas reuniones de trabajo de las distintas parejas y Consiliarios Espirituales, con responsabilidades en los Equipos de Nuestra Señora, como, por ejemplo, las reuniones de la Zona América. Las redes sociales del Equipo Internacional, así como las de las diferentes SR y Regiones, han estado informando sobre esto.

Además, se decidió que los proyectos para la presentación de las SR en el sitio web internacional, que estaba previsto que comenzaran en abril, no podían detenerse, porque independientemente de las dificultades que siempre pueden surgir (y han surgido) en cada momento en los países, en los Movimientos o en la Iglesia, hay una historia que contar, que se estaba contando y no podía detenerse... y así sucede. Todas las SR están siendo invitadas a contar su historia, compartiéndola en www.equipes-notre-dame.com.

Asimismo, este boletín, que ha sido publicado asiduamente por el Equipo Responsable Internacional, ha venido cumpliendo el objetivo de sentirnos más próximos unos de otros, aunque estemos obligatoriamente lejos, dejando ver, entre línea,s que estamos unos con otros como una gran familia.

Después de todo, como dijo el Papa Francisco, ¡todos estamos en la misma Barca! Y la verdad es que las herramientas tecnológicas han sido de gran ayuda para que la comunicación nunca se haya detenido...